Cuatro bancos centrales importantes se reúnen en septiembre mientras las brechas en las tasas de interés siguen definiendo al AUD, JPY, USD y EUR. Esto es lo que los mercados de divisas están observando.
Al 27 de agosto de 2026, los mercados de divisas se dirigen hacia septiembre con los diferenciales de tasas de interés, la inflación y las expectativas de los bancos centrales impulsando a las principales monedas en distintas direcciones.
El rango objetivo de la Reserva Federal (Fed) se sitúa entre el 3.50% y el 3.75%, la tasa de efectivo del Banco de la Reserva de Australia (RBA) es del 4.35%, el Banco de Japón (BOJ) orienta su tasa a un día cerca del 1.00% y la tasa de la facilidad de depósito del Banco Central Europeo (BCE) se ubica en el 2.25%.
Estas posturas de los bancos centrales reflejan condiciones de crecimiento e inflación heterogéneas, lo que a su vez genera incentivos variados para el capital global a medida que el mercado reevalúa los próximos pasos de política monetaria.
A lo largo de agosto, esta brecha de políticas respaldó al dólar australiano, mientras que el euro y la libra esterlina también registraron avances frente al dólar estadounidense. El yen japonés permaneció bajo presión, consolidando la divergencia de tasas regional como un factor clave para las perspectivas cambiarias de septiembre.
Datos clave
Índice Dólar (DXY)
Cerca de 99.17 al 27 de agosto mientras el mercado reevaluaba las perspectivas de tasa y crecimiento en EE. UU.
Dólar Australiano
Avanzó cerca de un 1.9% frente al dólar estadounidense al 26 de agosto
Yen Japonés
Se rebasó un 1.1% frente al dólar estadounidense al 27 de agosto
Fed, BCE y BOJ
BCE el 10 de septiembre, Fed el 16 de septiembre y BOJ el 18 de septiembre
Desempeño de divisas seleccionadas
Divisa con mayor impulso alcista: Dólar australiano
El dólar australiano fue la moneda más sólida del grupo seleccionado durante casi todo agosto, registrando un avance de aproximadamente 1.9% frente al dólar estadounidense al 26 de agosto, con el AUD/USD cotizando cerca de 0.7183 a las 4 pm AEST el 27 de agosto.
La tasa de efectivo de Australia del 4.35% permanece por encima del rango objetivo de la Reserva Federal (3.50% a 3.75%) y significativamente sobre los niveles del BCE y del BOJ, otorgando al dólar australiano una ventaja relativa de rendimiento cuando el entorno general de mercado acompaña.
La razón por la cual dicha ventaja se mantiene es igualmente determinante. El RBA ha reiterado que la inflación sigue en niveles elevados y ha incrementado la tasa en tres ocasiones durante 2026, lo que deja al dólar australiano altamente sensible a cualquier ajuste en la evaluación del banco central sobre precios, crecimiento y consumo de los hogares.
Por ello, la decisión del RBA del 29 de septiembre se ubica en el centro de atención, mientras las mesas de dinero evalúan si la restricción actual es suficiente o si los riesgos inflacionarios justifican mantener una postura firme.
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Diferencial de tasas: La tasa de efectivo del 4.35% en Australia se mantiene sobre el rango meta de la Fed, la tasa de depósito del BCE y la tasa de referencia del BOJ.
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Sensibilidad inflacionaria: La persistencia en la inflación puede limitar la flexibilidad del RBA, aun si la actividad y el gasto de los hogares continúan enfriándose.
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Materias primas: La demanda de *commodities* y el perfil de crecimiento en China siguen siendo insumos clave para el dólar australiano, especialmente a través del mineral de hierro.
- 2 de septiembre: PIB de Australia correspondiente al segundo trimestre
- 24 de septiembre: Datos de fuerza laboral de Australia para agosto
- 29 de septiembre: Decisión de política monetaria del RBA
- 30 de septiembre: Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Australia para agosto
Riesgos y factores de contención
La ventaja de rendimiento del dólar australiano sigue siendo determinante, aunque convive con un conjunto de riesgos de crecimiento locales y regionales.
El crecimiento en Asia-Pacífico se mantiene como una variable externa crucial para la divisa australiana. El RBA ha señalado que la actividad entre sus principales socios comerciales se ha preservado resiliente, impulsada en parte por inversiones en tecnología e IA, mientras que los precios de la energía y las materias primas muestran volatilidad.
Esta distinción es relevante porque Australia no presenta la misma sensibilidad ante todos los sectores de la economía regional. Una mayor actividad industrial apoya la demanda de exportaciones mineras, mientras que un menor consumo en los hogares o debilidad inmobiliaria pueden contrarrestar parte de ese impulso.
El dólar australiano ingresa a septiembre sujeto a fuerzas opuestas: las tasas locales elevadas le otorgan respaldo, mientras que un crecimiento más pausado en Australia o menor demanda de materias primas podrían reducir esa ventaja. Una inflación persistente mantendrá vivas las expectativas de tasas restrictivas por parte del RBA, haciendo que las cifras entrantes de PIB, empleo e IPC resulten clave para la siguiente fase de valuación del AUD.
Divisa con mayor debilidad: Yen japonés
El yen se mantuvo bajo presión durante agosto, con el USD/JPY cotizando cerca de 159.24 el 27 de agosto en comparación con los 157.43 registrados a finales de julio, acumulando una depreciación aproximada del 1.1% frente al dólar estadounidense en dicho período.
El Banco de Japón elevó su tasa de interés al 1.00% en junio y mantuvo esa postura en su reunión de julio; sin embargo, la brecha de rendimiento de Japón frente a otras grandes economías se conserva lo suficientemente amplia como para limitar a la divisa.
Los mercados cambiarios concentran su análisis en el diferencial relativo más que en la tasa de Japón de forma aislada. El nivel del 1.00% del BOJ se ubica muy por debajo del 4.35% de Australia y del rango del 3.50% al 3.75% de la Fed, preservando el incentivo para buscar mayores rendimientos en otros mercados.
Este contexto continúa favoreciendo las operaciones de *carry trade*, donde se utilizan monedas de bajo rendimiento para financiar posiciones en activos de mayor tasa, al tiempo que deja al yen altamente expuesto a giros en el apetito por el riesgo y en los rendimientos de la deuda global.
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Desventaja de rendimiento: La tasa del Banco de Japón se mantiene significativamente por debajo de las de Australia y Estados Unidos.
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Normalización gradual: El BOJ ha reiterado un enfoque pausado, dejando a las mesas de dinero atentas a si los anuncios de septiembre modifican el ritmo previsto de ajustes.
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Costos de importación: Un yen débil incrementa el costo local de la energía importada, alimentos e insumos clave.
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Riesgo de intervención: La sensibilidad ante eventuales intervenciones oficiales se preserva elevada tras los movimientos recientes, especialmente si la depreciación del yen cobra aceleración.
- 11 de septiembre: Índice de precios de bienes corporativos de Japón para agosto
- 15 al 16 de septiembre: Reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)
- 18 de septiembre: Decisión de política monetaria del BOJ e IPC nacional de agosto
- 29 de septiembre: Decisión del RBA (relevante para la sensibilidad del cruce AUD/JPY)
Riesgos y factores de contención
La debilidad del yen ha mostrado persistencia, pero el escenario puede modificarse rápidamente si las expectativas relativas de tasa se reajustan o si las posiciones de *carry trade* comienzan a desarmarse masivamente.
Un mensaje más firme por parte del BOJ llevaría al mercado a reconsiderar la velocidad del proceso de normalización monetaria, mientras que una caída en los rendimientos en EE. UU. reduciría la desventaja relativa de Japón. Asimismo, un contexto general de aversión al riesgo impulsaría el cierre de posiciones financiadas en yenes, incrementando la volatilidad en los cruces del JPY.
Las declaraciones del Ministerio de Finanzas de Japón representan otra variable de peso, en particular si el movimiento cambiario se torna desordenado. La interrogante principal para septiembre es si los supuestos de tasa y riesgo que sostienen la brecha actual se mantendrán sin cambios.
Cruce de mayor relevancia: AUD/USD
Aunque el AUD/JPY reflejó la brecha de tasas entre Australia y Japón en meses previos, el AUD/USD ofrecerá en septiembre una lectura más directa de cómo se comparan las expectativas del RBA frente al siguiente paso de la Fed.
Australia aborda el mes con una tasa de efectivo del 4.35% y un RBA enfocado en la inflación, mientras que Estados Unidos presenta un rango objetivo de la Fed del 3.50% al 3.75% y una agenda de septiembre cargada de datos laborales, inflación y anuncios oficiales.
Esto sitúa la tasa de Australia entre 0.60 y 0.85 puntos porcentuales por encima del rango de la Reserva Federal, convirtiendo al diferencial de tasas en un componente central del escenario del AUD/USD, junto con los rendimientos del Tesoro, la demanda de *commodities* y el sentimiento de riesgo global.
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Diferencial de tasas: La tasa de efectivo de Australia se sitúa por encima del rango objetivo de la Fed, lo que puede respaldar al dólar australiano en entornos de mercado estables.
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Exposición a China: Una mayor actividad en China impulsa la demanda de exportaciones australianas, mientras que una desaceleración regional acota ese efecto.
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Sensibilidad a los bonos de EE. UU.: Los rendimientos del Tesoro siguen siendo un motor principal para el dólar estadounidense, en especial cuando las mesas recalibran la trayectoria de la Fed.
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Sentimiento de riesgo: Un deterioro en el apetito por el riesgo global tiende a presionar al dólar australiano y favorecer al dólar estadounidense por flujos de cobertura.
- 2 de septiembre: PIB del segundo trimestre de Australia
- 4 de septiembre: Nóminas no agrícolas (NFP) de EE. UU.
- 11 de septiembre: IPC de agosto en EE. UU.
- 15 al 16 de septiembre: Reunión del FOMC
- 29 de septiembre: Decisión de política monetaria del RBA
- 30 de septiembre: IPC de Australia e índice de precios PCE de EE. UU.
¿Qué podría alterar la perspectiva?
El par AUD/USD arranca septiembre con las expectativas relativas de política monetaria guiando la acción de precio. La tasa de Australia supera el rango meta de la Fed, pero los rendimientos del Tesoro y el rol defensivo del dólar pueden neutralizar esa ventaja si el apetito de riesgo global cede.
El cruce mantendría soporte si el RBA conserva su postura firme mientras las expectativas de tasa en EE. UU. se moderan; no obstante, ese impulso se debilitaría si el PIB de Australia decepciona, si el RBA adopta un tono menos restrictivo o si la demanda china de materias primas muestra deterioro.
Un mensaje más firme de la Reserva Federal respaldaría al dólar estadounidense, mientras que datos laborales o de inflación débiles en EE. UU. moverían la balanza en la dirección opuesta. La cuestión central en septiembre no es únicamente qué banco central ofrece la tasa más alta hoy, sino qué trayectoria de política monetaria deberán recalibrar primero las mesas de dinero.
Las cuentas nacionales del trimestre de junio ofrecerán una lectura detallada del crecimiento en Australia, consumo de los hogares e inversión.
Las nóminas no agrícolas de agosto, la tasa de desempleo y las ganancias por hora orientarán los rendimientos en EE. UU. y las perspectivas de la Fed.
El anuncio del BCE y la conferencia de prensa moldearán la perspectiva del euro mientras el mercado evalúa la inflación y la tasa de depósito del 2.25%.
El IPC de agosto incidirá directamente en las expectativas para la reunión de septiembre de la Fed y en el comportamiento del dólar.
El FOMC publicará su decisión de tasas y las proyecciones económicas actualizadas el 16 de septiembre en horario del Este de EE. UU.
El anuncio del BOJ orientará la velocidad prevista para la normalización monetaria y el diferencial de tasas del yen frente a otras divisas.
La reunión del RBA del 29 de septiembre será seguida el 30 de septiembre por el IPC de agosto de Australia y el PCE de EE. UU., reconfigurando el cierre de mes.
Niveles clave y señales de mercado
Índice Dólar (DXY)
Cerca de 99.17 al 27 de agosto: nivel de referencia para evaluar si el dólar estadounidense retoma impulso o pierde terreno tras los cambios en expectativas de tasa.
AUD/USD
Cerca de 0.7183 al 27 de agosto: referencia de cierre de mes tras la apreciación del dólar australiano a lo largo de agosto.
USD/JPY
Cerca de 159.24 al 27 de agosto: nivel de seguimiento para el yen tras los avances del USD/JPY durante el mes.
EUR/USD
Cerca de 1.1654 al 27 de agosto: referencia técnica para el euro previa a la reunión del BCE del 10 de septiembre.
Nota: Estas cifras corresponden a referencias de mercado al 27 de agosto de 2026 y no representan niveles garantizados de soporte o resistencia.
El mercado de divisas en agosto estuvo determinado no tanto por una tendencia global única, sino por la ampliación en las diferencias entre las posturas de los bancos centrales, la trayectoria de la inflación y las expectativas de crecimiento.
El dólar australiano se consolidó como la moneda más sólida del grupo seleccionado gracias al atractivo de la tasa del RBA, mientras que el yen japonés se mantuvo como la más débil debido al amplio diferencial de tasas. El euro y la libra esterlina también registraron ganancias frente al dólar estadounidense durante gran parte del mes.
Septiembre revelará si estas brechas continúan acentuándose o comienzan a estrecharse, con decisiones clave del BCE, la Fed, el BOJ y el RBA, acompañadas por datos de empleo e inflación en EE. UU., e indicadores del PIB e IPC en Australia.
La pregunta central para los operadores reside en identificar de dónde provendrá el próximo giro de política monetaria y qué tan rápido el mercado cambiario reevaluará las brechas entre las principales economías.
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